Sobreviviendo a la primera comida 100% Coreana en Seúl

Casi todo es picante, prepárate

Si viajas a Corea del Sur, pocos platos encontrarás que no tengan nada de picante. En contadas ocasiones no había nada picante en la mesa. Siempre algún acompañamiento o plato principal tenía ese color rojo característico o, si no era rojo encontrabas guindillas (gochu).

Ya conocía un poco la gastronomía coreana, en Barcelona hay un par de restaurantes muy buenos. Y puedo decir que, después de haber volado a Corea del Sur, sí son auténticos. El sabor es realmente parecido.
Lo que no sabía es como iba a reaccionar mi cuerpo tras dos semanas de comer cada día comida de este estilo.

¿Me vería obligado a pasarme todo el viaje visitando constantemente el lavabo?

¿Debería haber traído algún tipo de fármaco para proteger mi estómago?

¿Me curaría todos los males y me volvería inmortal?

La verdad es que quizás más de lo último, con un poco de lo primero. Si en ciertos días me excedía con el picante, digamos para comer y luego para cenar, en algunas ocasiones mi número dos no era todo lo correcto que debería ser.

Por otro lado, disfruté con esos toques picantes, con los acompañamientos, con esas verduras que aquí son insípidas o no comemos pero que allí gracias a esas picantes maceraciones tienen un gusto increíble.

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Primera noche, a investigar el barrio

Nos hospedamos en un motel del amor en el fascinante barrio de Insa-dong. Si alguna vez viajas a Seúl te recomendaría esta zona de la ciudad. Muchos sitios donde comer; palacios y templos a los que puedes ir a pie; y en general tranquilidad (comparada con otras zonas).

Nos metimos por las callejuelas oscuras de nuestra zona con la seguridad de que Corea del Sur puedes ir por estos sitios sin miedo a que te roben, o algo peor. Por supuesto, tienes que vigilar (como en todos el mundo) pero la sensación de seguridad es mayor que por ejemplo Barcelona.

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Primer timo, por turistas y por tontos

Entramos en un sitio que parecía muy auténtico (y lo era). Nos sentamos en el suelo, error por nuestra parte después de viajar medio mundo en avión. Casi nos quedamos ahí sin podernos levantar, que dolor de piernas. Tienes que estar curtido para poder cenar sentado de esta manera.

No había menú ni precios y la mujer no hablaba inglés. Nos dio igual, nos aventuramos. Pedimos lo que conocíamos: bulgogi. La carne de ternera al más puro estilo coreano, que en Barcelona se suele servir como asada, a plancha o parrilla (no sabría bien decirte qué técnica utilizan).

Parece ser, después de hablar con un coreano, que el bulgogi es originalmente en olla, no a la plancha como yo creía.

Sorpresa, sorpresa, aquí venía en una especie de olla para hervirla. A priori no era fan de hervir carne, no era lo que esperábamos pero estaba buena. Como es costumbre nos trajeron además los interesantes acompañamientos (que en la mayoría de sitios puedes repetir sin pagar nada más). Varios tipos de kimchi (rábano, que bueno!), sopa, arroz…

Lo peor fue al final cuando pagamos 15.000 WON por persona (12,5€). Fue el primer día y desconocíamos los precios, pecamos de novatos turistas. Más adelante descubrimos que se puede comer muy bien por la mitad de precio o menos.

Fue una genial experiencia. Esa noche dormimos como troncos, ni jet lag ni leches, después de una ducha caímos redondos.

El primer día había acabado y el viaje no había hecho más que empezar.

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Después de la lucha contra el picante…

Este es el aspecto de la mesa al terminar de cenar. Discúlpanos, era el primer día y aún no habíamos recuperado el ritmo. Los acompañamientos nos pillaron desprevenidos.

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6 comentarios
  • JUAN ROCA

    Sinceramente todo lo rojizo en comidas me aterroriza,me imajino demonios,comi hace un par de anos Laksa que creo no es coreano y ya deje de atreverme.El picante a veces es bueno para los animos-continuacion de seguir comiendo,sin picante la comida muere.Mucha nostalgia para mi con las fotos de Barcelona,era 1980 cuando trabajaba alli y me sentia como en Berlin(1968-1972) aquella Barcelona que vivia pertenecia al norte de Europa,el tiempo paso y lo anoro mucho,mi passion sigue siendo las gentes,costumbres,viajes,idiomas,que pena que no pueda volver atras,juventud vuestra viajar,de viajar no hay arrepentimiento que valga.Saludos. 😆

    • Ricard Torres

      Hombre, a mi es muy picante también me da miedo. No estoy acostumbrado y luego pago las consecuencias. No obstante, un poco, para darle sabor sí que me gusta. En invierno te calientas más rápido con comida picante 😀

  • Verónica

    No os timaron tanto! XDDD
    Yo creo que precio es más o menos normal para esa comida en Insa-dong.

    XDD peligro con el picante! Al menos el picante de la comida coreana no me sienta mal (en cambio la comida mexicana sí). Pero bueno, tampoco disfruto si el plato se pasa al nivel “picante peligro de fusión”.

    Dios! Como odio sentarme en el suelo, pero mi suegros siempre me llevan a restaurantes de esos ㅠㅠ.

    • Ricard Torres

      Gracias Verónica 😀

      Sí, la verdad es que no fue tan caro en realidad. Quizás los otros sitios eran más baratos de lo normal. Sí que el restaurante estaba en insa-dong pero en una callejuela oscura y solitaria, muy poco transitada.

      Coincido contigo con el tema de “demasiado picante”. Llega un punto en el que no notas el sabor de lo que comes si pica tanto.

      Un saludo.

  • Helena

    Que pena, todo lo que sobró

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