Repartidor descansando y mujer paseando – Nueva York

Levanté la mano y paré un taxi. El conductor bajó la ventanilla y en un inglés de acento indio me pregunto a dónde iba. Dije que a “JFK“, a lo que con una sonrisa me respondió: “lo siento, no me da tiempo“.

Un par de minutos más tarde el tráfico intenso me permitió acercarme a otro taxi y desde la ventana del pasajero le pregunto “JFK?“. Por supuesto, respondió el hombre simpático de la gorra.

El taxista no me ayudó con la maleta (ni al subir ni al bajar) pero a cambio quebrantó la ley una docena de veces. Desde saltar líneas continuas, conducción temeraria, exceso de velocidad… lo que quieras. ¿Su reacción al verme reír incómodamente después de semejantes actos? “Así es como lo hacemos en Nueva York. Bum, bum, bum.” Sea lo que sea que signifique eso.

No es que yo tuviera ninguna prisa, en ningún momento hice mención alguna a la salida de mi vuelo. Dicen que el tiempo es oro y creo que esto es lo que pasó. Coger un taxi en la isla de Manhattan hacia el aeropuerto de JFK tiene un coste fijo de 52$ (más algún extra y la maldita propina). Así que el conductor, cuánto antes me deje, antes podrá coger a otro pasajero. No gana nada dándome una vuelta o conduciendo lento.

Decidí aprovechar el trayecto para hacer fotografías. No con la cámara Fuji, sino con el móvil. Ya sabes lo que se suele decir: la mejor cámara es la que llevas en ese momento.

Sorprendido quedé con el resultado de esta instantánea. Quietos en el caótico tráfico de Nueva York vi esta escena y empecé a disparar. De la serie, esta es la mejor fotografía. La colocación de la chica, la sensación de movimiento de sus piernas, la colocación estirada de las piernas… todo se alineó para crear esta instantánea. ¿Algo de suerte? Sin duda. Aunque también debes conocer tu cámara, como funciona y en este caso, cuánto tarda en disparar.

El lunes más fotografías de la jungla neoyorquina.

Feliz fin de semana

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