Noche y desayuno – Nueva York

Creo que te comenté que cada noche, cuando volvíamos al apartamento en Harlem, comprabamos algo para beber.

Es impresionante la cantidad de neveras con refrescos, jugos, cervezas y todas las porquerías que puedas imaginarte, que tenían en ese pequeño supermercado.

Me vicié a uno de esos zumos tropicales con algo de leche, sabía a glória después de un largo día 😛

Además, cuándo comprábamos alguna cerveza nos ponían la bolsa de papel. Esa bolsa “mágica” que hace que sea legal beber en la calle 😉

Por las mañanas teníamos varias opciones. Aunque la más barata siempre era ir al Starbucks. A diferencia del de aquí, ese mucho más barato.

Un bagle con chocolate caliente era bastante de lo más económico. Además parece ser que el único sitio donde tomar un café medianamente decente era allí ouch

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