La remota isla de Islay – Viaje a Escocia

Nuestra aventura empezó muy pronto. Dormíamos en el pueblo de Talbert, situado en la costa.

Para llegar a la isla de Islay tienes que coger un ferry (o una avioneta). El puerto está a unos 10 minutos de dónde dormíamos. Este salía a las 7AM.

¿Por qué tan pronto?

El siguiente ferry salía tres horas más tarde.

Llegamos al puerto del ferry bajo la lluvia escocesa a tan solo 10 minutos de zarpar. Nuestro plan era ir a pie, sin coche, pues el coche es mucho más caro y hay que reservar con antelación.

Al llegar al puerto no había nadie, todo el mundo había subido. Nos asustamos y empezamos a correr hacia la oficina de billetes. Entramos a toda velocidad y le preguntamos al chico si aún estábamos a tiempo. Este cogió su walkie-talkie y llamó a la tripulación de abordo. No era buena señal.

Por suerte estábamos a tiempo. Pagamos y subimos al ferry siendo nosotros los últimos. No fue dramático en plan película teniendo que saltar al barco pero casi.

El trayecto

El interior del ferry parecía el Titanic. No he viajado casi en barco pero me pareció de lo más lujoso. Por cierto, estaba desierto. No había nadie. Nadie en la zona de asientos. Luego vimos que del ferry salieron coches como payasos de un escarabajo. Menudo tránsito.

Islay

Esta remota isla la habitan unas 3000 personas. A 5 personas el kilómetro cuadrado.

Esta isla es de donde provienen tres famosos whiskys escoceses. Nosotros estábamos allí para visitar Lagavulin. Parece ser que hay gente que hace la ruta completa de las tres destilerías. Aunque no se que tan diferente pueden ser entre ellas.

Caminamos unos 40 minutos por un camino paralelo a la carreta. Todo super verde, con cabras y con prados hasta donde alcanza la vista. Menuda paz. Quedarse en una de esas casas en medio la nada para unas vacaciones debe ser una desconexión total, aunque no se que tan agradable debe ser vivir siempre allí.

Lagavulin

Imagina nuestra cara cuando llegamos al mostrador de la destilería y nos dicen que no hay sitio para el tour.

¿Quién habría pensado que tantos turistas peregrinarían hasta Islay para ir a Lagavulin?

Nos ofrecieron un tour diferente, más caro pero que incluía una cata de whiskey al final. Como puedes imaginar no nos disgustó la idea de la degustación.

Me sorprendió mucho descubrir que la destilería funciona 24 horas al día y que simultáneamente sólo requiere 7 empleados para funcionar. Es decir una plantilla de unos 21 trabajadores contando que harán tres turnos al día.

Interesante también descubrir que la mezcla final de los ingredientes que determina la calidad y sabor del lote o de la temporada se hace totalmente a mano. En mi ignorancia pensaba que la fórmula era algo constante, ahora que lo pienso tiene sentido que en función de cómo hayan salido los ingredientes esa temporada (agua, cereales…) se ajuste más o menos.

Abandonando la isla

Islay es realmente remota. Tiene un aeródromo y 2 puertos. Nosotros llegamos por el puerto sur y debíamos marcharnos por el puerto al norte. Para ello debíamos cruzar la isla en autobús.

La frecuencia de los buses y ferries no es demasiado buena. Puede que tengas que esperar, como es nuestro caso (2 horas), para poder desplazarte. En una isla que no hay nada que hacer salvo ver las destilerías, matar dos horas de tiempo puede ser un reto.

Tras un interesante viaje de bus llegamos al puerto donde el ferry nos esperaba.

Últimas palabras

¿Es Islay un destino recomendado?

Sí, si te puedes permitir invertir un día del viaje. Los paisajes son de infarto.

El viaje en ferry también es interesante, aunque haga mal tiempo es toda una experiencia.

¿Podrías vivir en un sitio tan remoto como Islay?

Yo no creo, y tu?

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