Jeonju no es lo que esperaba – Corea del Sur

La mayoría de guías de viajes te marcan la ciudad de Jeonju como un imprescindible. Estará en cualquier lista como los diez principales de Corea del Sur. Su aldea tradicional Jeonju Hanok Village es junto al bibimbap su atractivo principal.

Había visto fotos pero como suele ser, las fotografías engañan. Las casas tradicionales que se encuentran al sur este de la ciudad se han convertido en casi un parque de atracciones. Está tan explotado que todo son tiendas de souvenirs, tiendas de helados, pastelerías y reclamos para turistas.

Pero no todo fue malo… 🍲 🐔 🔥

Ahora recuerdo cuando mi amigo coreano Minki me dijo que a Jeonju solo se va a comer, nada más. No se porque pero no recordé su comentario hasta este momento. Genial ya que para comer sí que disfrutamos.

Como venía siendo costumbre en este viaje, la comida en Jeonju no defraudó. Esta parada nos dejó la lengua bien atontada. Primero un bibimbap de lo más picante, uno de los más picantes que he probado. Inofensivo a la vista, mortal al paladar. Llegamos al restaurante en cuestión por recomendación de nuestra casera. Casera super simpática por cierto. Su casa, que a primera vista parecería tradicional coreana era en realidad de estilo japonés, de cuando la invasión. Yo ya había probado de dormir en suelo, en 2015 durante mi primera incursión a Corea del Sur y en varias ocasiones en Japón. Mi espalda está acostumbrada a la cama, prefiero un colchón bien poderoso. Fuimos porque dos de nuestra expedición querían probarlo y tampoco es que sea tan terrible.

Volviendo al tema de la comida, el restaurante recomendado nos pareció bien auténtico. Tenía una sala con mesas normales y otra para sentarse al suelo. Lleno de coreanos esperamos nuestro turno y nos sentamos en mesa. Te aseguro que después varios días de caminar (lo normal en un viaje vamos) no apetece mucho sentarse en el suelo.

Para rematar la mortal y picante visita esa misma noche acabamos comiendo pollo super picante en un restaurante desconocido y poco llamativo. La señora de la entrada, nada más pisar el local, nos advirtió que la comida era muy picante y que solo servían pollo. Quizás esa advertencia le funcionará con turistas blandengues. A nosotros, solo hacía falta que nos dijeran eso para que aún tuvieramos más ganas de probarlo.

No mentía la mujer cuando llegó el pollo ardiendo y cocido por el mismo demonio. Vino en una especie de superficie de piedra o hierro recubierta de papel de plata. Salimos el restaurante con los labios rojos pero como estamos locos, no sin antes pedir una segunda ronda.

11 comentarios

Deja un comentario

*
*